ICEF

Relato 35 · The Vāsiṣṭha Atlas

El kirāṭa avaro

Liberación (I) · Mitra VI.1.83 (tale 83.16–29; frame 83.1–15) · 1266 palabras

Buscando una concha perdida, el avaro halla una gema como la luna.

Bhūmikā 2 · Vicāraṇā (indagación)LigeroTu aliado · Una Ciencia de la Suerte

La esencia

Cuando Rāma pregunta por qué la perfecta Cūḍālā no logró instruir a su propio marido, Vasiṣṭha le cuenta la historia de un kirāṭa viejo, rico y avaro que pierde una sola cauri en el bosque del Vindhya. Durante tres días golpea los matorrales mientras su mente multiplica la concha perdida en cuatro, ocho, cien, mil, y llora una fortuna que nunca existió. Al caer el tercer día encuentra, en ese mismo bosque, una joya brillante como la luna, y vuelve a casa libre de cuidados. La enseñanza es doble y paradójica: el conocimiento del Ser no se transmite con las palabras del maestro, porque está más allá de los sentidos y del lenguaje; y, sin embargo, no se alcanza sin maestro, igual que la gema no aparece sin la búsqueda de la concha. La instrucción es causa indirecta de un despertar que no puede producir, y como los frutos rara vez coinciden con lo buscado, conviene permanecer indiferente al resultado.

Lo que enseña

  1. 01

    La mente que pierde poco lo multiplica hasta hacerlo fortuna: el kirāṭa llora cuatro, ocho, mil cauris que nunca existieron (VI.1.83.19–20), anatomía exacta de la rumiación anticipatoria ante la pérdida.

  2. 02

    Lo que uno busca y lo que encuentra no tienen por qué coincidir: la búsqueda de la concha es la ocasión, no la causa, de la gema (VI.1.83.27–28).

  3. 03

    Ningún maestro puede entregar el Ser, y sin embargo nadie lo encuentra sin maestro; las palabras son causa indirecta de una comprensión que no pueden contener (VI.1.83.25–27).

  4. 04

    Como los resultados difieren tan a menudo de lo buscado, la indiferencia ante el fruto no es pasividad sino exactitud; el kirāṭa, con todo, buscó durante tres días (VI.1.83.18, 83.29).

  5. 05

    La instrucción solo prende donde el discípulo pone su propia inteligencia: «solo la serpiente sabe seguir el rastro de otra serpiente» (VI.1.83.13–14).

El Atlas Vāsiṣṭha

Las coordenadas de este relato

La herida y su virtud

Negándose a ver que una cauri apenas vale nada, la mente del kirāṭa la multiplica en cuatro, ocho, mil, «así que he perdido un tesoro» (VI.1.83.19), y llora una fortuna que nunca existió. El don aparece dentro de la propia búsqueda de la sombra, una joya «tan brillante como la luna clara» en el mismo bosque (VI.1.83.21), y la Fluidez es la moraleja que extrae Vasiṣṭha: como los resultados difieren tan a menudo de los fines, conviene permanecer indiferente a ellos.

Lo que entrena

Tres días golpeando matorrales son una atención estrechada y atrapada por la rumiación (VI.1.83.18–20); la joya solo aparece ante una atención lo bastante amplia para advertir lo que no estaba buscando.

En otros yogas

  • Patañjali · Yoga Sūtra · YS 4.3

    Patañjali dice que la causa instrumental no pone en movimiento a la naturaleza, sino que solo retira obstáculos, como el labrador que abre una brecha en el dique. La moraleja de Vasiṣṭha es la misma: las palabras del preceptor son la «causa indirecta» de un despertar que no pueden producir (VI.1.83.27).

  • Absorción budista · MN 18

    El Madhupiṇḍika Sutta muestra cómo el contacto y la sensación desembocan en la proliferación conceptual (papañca). Una sola concha que se hincha hasta convertirse en mil perdidas es el papañca en su forma más sencilla y reconocible.

  • Bhagavad Gītā · BG 2.47

    La Gītā concede al buscador derecho a la acción, pero nunca a sus frutos. El cuento lo dice con ironía, pues el hombre que buscaba una concha encontró una joya, y los resultados difieren tan a menudo de los fines.

IEAF: Marco Integrativo de Alquimia Emocional (Gallardo, Frontiers in Psychology, 2026). FP20: Escala de Paz Fundamental. ITM: Modelo de Transformación Integrativa. Los paralelos con otros yogas son correspondencias contemplativas, no afirmaciones de influencia.

El relato

Vasiṣṭha le cuenta esta historia a Rāma en mitad del relato de Cūḍālā. Con una larga práctica, la reina había llegado a dominar los poderes del yoga. Podía contraer y expandir su forma, viajar a voluntad por el cielo y sobre las aguas, deslizarse sobre la tierra tan silenciosa como el Ganges y atravesar la hierba y la madera, la piedra, el fuego, el agua y el aire con la misma facilidad con que un hilo pasa por un agujero. Rozaba las cimas de las montañas, entraba en las regiones de los guardianes de los puntos cardinales y conversaba con bestias, serpientes e insectos, con las tribus de los piśācas, con hombres, dioses y semidioses. Mitra, en una nota, llama a todo esto «acción cerebral y ninguna realidad en absoluto».

Y sin embargo no podía transmitir su conocimiento a su esposo. Lo intentó, pero Śikhidhvaja no era en modo alguno capaz de recibirlo: solo veía en ella a su joven princesa, la señora de su casa, diestra en la coquetería y en el gobierno del hogar, y no tenía idea de sus progresos. Ella, a su vez, se volvió reservada y le ocultó su saber como un sacerdote guarda sus ritos secretos.

Rāma se inquieta. Si una vidente de tal perfección, con todos sus esfuerzos, no pudo instruir a su propio esposo, ¿cómo puede enseñarse a nadie? Vasiṣṭha responde que la instrucción solo da fruto cuando el discípulo obedece los preceptos del preceptor y aporta a ellos su propia inteligencia. Ni los sermones ni los ritos sirven de nada si un hombre no vuelve su propia alma para que la luz del alma suprema brille sobre ella: «Solo el espíritu puede conocer al espíritu, como solo la serpiente puede seguir el rastro de otra serpiente». Entonces, pregunta Rāma, si nada se aprende sin un maestro, ¿cómo conducen los preceptos de los sabios al conocimiento espiritual? Vasiṣṭha responde con un relato.

En el linde de los bosques del Vindhya vivía un viejo kirāṭa, tan mezquino en su conducta como rico en bienes y en grano, que vivía apartado con su familia. Un día, al atravesar su bosque natal, se le escapó de la bolsa un solo cauri. Cayó en una mata de hierba y se perdió. Durante tres días corrió en todas direcciones y batió los matorrales, empujado por su tacañería a no dejar sin remover ni una hoja caída. Mientras buscaba, daba vueltas en su mente a la pérdida: este solo cauri habría dado cuatro con el comercio, cuatro habrían dado ocho, y con el tiempo cien, mil, cada vez más; «así que he perdido un tesoro en esto». Una y otra vez contaba las ganancias que habría obtenido y suspiraba por la pérdida sufrida, sin hacer caso de lo que la gente del campo pensaba de su necia avaricia.

Al final del tercer día, en ese mismo bosque, dio con una joya tan brillante como la luna radiante, que valía mil veces su mísera concha. Volvió a casa contento con su gran ganancia, encantado de que la pobreza quedara desterrada para siempre de su puerta, y pasó sus días sin preocupación ni temor ante el mundo cambiante.

Vasiṣṭha extrae la lección. Así el estudiante, mientras busca en su preceptor lo temporal y lo nimio, da con el conocimiento del espíritu, que es su interés eterno. Pero el conocimiento divino no se alcanza solo con las lecciones de un preceptor, pues el Señor está más allá de los sentidos y no puede ser expresado por las palabras de un instructor ni conocido a partir de ellas. Tampoco se alcanza sin el guía: ¿quién obtiene la gema sin buscar el cauri? Así como la búsqueda de la concha trajo consigo la ganancia de la gema, el asistir a la instrucción ordinaria del maestro se convierte en la causa indirecta del tesoro inestimable. «Mira», le dice Vasiṣṭha a Rāma, esta maravilla de la naturaleza, que produce acontecimientos distintos de los resultados necesarios de nuestros afanes. Puesto que nuestros intentos dan tan a menudo resultados distintos de los que buscábamos, es mejor permanecer indiferente al resultado de lo que hacemos.

La narración se reanuda entonces: Śikhidhvaja, todavía en la oscuridad, emprende el camino que lo llevará al bosque.

Habla el texto

Pasajes de la traducción de Mitra (1891–99), con libro, capítulo y verso.

“The hearing of sermon nor the observance of any religious rite, is of any efficacy towards the knowledge of the soul; unless one will employ his own soul, to have the light of the supreme soul shine upon it. It is the spirit alone that can know the spirit, as it is the serpent only that can trace out the path of another serpent.”
VI.1.83.14Instruction is necessary but not sufficient; the pupil's own inner turning completes it.
“As he searched and turned about, he ran and turned it ever in his mind, saying:--Ah! this single couri would make four by its commerce, and that would bring me eight in time, and this would make a hundred and a thousand, and more and more by repetition, so I have lost a treasure in this.”
VI.1.83.19The compounding mind: a trivial loss inflated into a lost fortune.
“At the end of the third day he came across a rich jewel, as brilliant as the bright moon in the same forest; which compensated for the loss of his paltry couri by a thousand fold.”
VI.1.83.21The unexpected find, in the same forest, at the end of the search.
“But then, O sinless Ráma! it is not possible to attain to divine knowledge, by the mere lectures of the preceptor; because the lord is beyond the perception of senses, and can neither be expressed by nor known from the words of the instructor's mouth. (It requires one's intuition and spiritual inspiration also to see the spirit in one's own spirit).”
VI.1.83.25The limit of verbal teaching: the Self cannot be conveyed by words.
“Again it is not possible to arrive to spiritual knowledge, without the guidance of the spiritual guide; for can one gain the rich gem without his search after the couri like the miserly Kiráta? (This means that it is impossible to attain the esoteric or abstract knowledge of the soul, without a prior acquaintance of the exoteric and concrete).”
VI.1.83.26The other half of the paradox: no gem without the search for the cowrie.
“As it often comes to pass, that our attempts are attended with other result than those which are ought; it is better for us to remain indifferent with regard to the result of our act.”
VI.1.83.29Indifference to results drawn as a practical conclusion from the unpredictability of outcomes.

Lo que ve el trance

MET

Therapeutic metaphor / reframe

VI.1.83.16–27

En el textoUna parábola contada en respuesta directa a la pregunta de Rāma y luego aplicada punto por punto: «Así como la búsqueda del cauri se convirtió en la causa, o vino acompañada, de la ganancia de la gema, así nuestra asistencia a las instrucciones seculares del preceptor se convierte en una causa indirecta» (83.27).

En la clínicaReencuadre (Watzlawick, Weakland & Fisch 1974, Change): la modesta meta inicial se replantea como la ocasión de un cambio mayor que el consultante aún no busca.

PARA

Paradox / confusion technique

VI.1.83.25–27

En el textoEl conocimiento divino no puede alcanzarse «solo con las lecciones del preceptor» (83.25), y sin embargo «no es posible llegar al conocimiento espiritual sin la guía del guía espiritual» (83.26).

En la clínicaLa paradoja de la sugestión indirecta (Erickson & Rossi 1979): las palabras del terapeuta crean las condiciones, pero el descubrimiento ha de ser del propio consultante.

Léase hacia arriba — el estadio 1 abajo, el estadio 7 arriba

  1. Zona de integración
    Autoindagación unida a la sugestión guiada — reencuadre narrativo y diálogo socrático dentro de un estado suavemente enfocado.

Nota sobre lo que este mapa afirma. La correspondencia entre los estadios del conocimiento y las profundidades del trance es un mapa clínico — una correspondencia heurística propuesta para la investigación, no una afirmación de identidad entre el logro contemplativo y la profundidad hipnótica.

Bhūmikā 2 · Vicāraṇā

El relato trata de atender a la instrucción de un preceptor y aportar a ella la propia inteligencia (VI.1.83.13–14, 83.24–27): vicāraṇā, donde escuchar a los sabios se convierte en indagación.

Zona · Ligero

No se describe ningún trance; la parábola funciona como un reencuadre en estado de vigilia. La fijación de tres días del kirāṭa (VI.1.83.18–20) es una atención estrechada y rumiativa, más que absorción.

En palabras de Mitra

En Calcuta, en la década de 1890, el traductor eligió el vocabulario del hipnotismo para nombrar estos estados. Más →

  • brain action (Mitra's gloss on the siddhis)She lightly skimmed over the mountain peaks, and pryed through the regions of the regents of all the sides of heaven; she penetrated into the cavities of the empty womb of vacuity, and have a pleasant trip whatever she directed in her flight. (All this is brain action and no reality at all).VI.1.83.6

En la consulta

Indicaciones

  • Consultantes que menosprecian su «pequeña» meta inicial (el sueño, un hábito, un examen) o sienten que el verdadero problema está fuera de su alcance
  • Rumiación sobre la pérdida y pensamiento de escasez que inflan una pérdida menor hasta convertirla en catástrofe
  • Estudiantes y consultantes frustrados porque la explicación no les da comprensión
  • Fijación en los resultados en la terapia, la meditación o el coaching
  • Clínicos desanimados porque sus palabras no cambian directamente a sus pacientes

Precauciones

  • No uses el relato para desestimar como trivial el motivo de consulta; el cauri se busca con empeño
  • Evita sugerir que llegará un golpe de suerte: con consultantes propensos al juego u obsesionados con el dinero, la joya puede alimentar el pensamiento mágico
  • La «indiferencia a los resultados» puede oírse como abandonar el esfuerzo; el kirāṭa buscó durante tres días
Del libro · en inglésLa nota clínica completa

Indications. Clients who belittle their small presenting goal or feel the real issue is out of reach. Loss-rumination and scarcity thinking that inflate a minor loss into a catastrophe. Students and clients frustrated that explanation has not given them insight. Outcome fixation in therapy, meditation or coaching. Clinicians discouraged that their words do not change patients directly.

How to use it. Tell the tale when the client apologises for the modesty of their goal; let them notice, without argument, the counting mind; take the search seriously; and leave the gem unnamed. The client's own discovery is the point.

Cautions. Do not use the tale to dismiss the presenting complaint as trivial; the cowrie is searched for in earnest. Avoid implying that a windfall will come; with gambling-prone or money-preoccupied clients the jewel can feed magical thinking. Indifference to results can be heard as giving up effort; the Kirāṭa searched for three days.


La práctica

El cauri y la gema

  1. Nombra el cauri: el consultante enuncia la meta pequeña y concreta que lo ha traído (VI.1.83.17).
  2. Advierte la cuenta: invita a darse cuenta, sin discutir, de cómo la mente multiplica la pérdida hasta convertirla en una fortuna perdida (VI.1.83.19–20).
  3. Busca en el bosque: en un trance ligero, recorre el terreno conocido y remueve las hojas con un cuidado pleno y paciente (VI.1.83.18).
  4. La tercera tarde: deja que la atención se ensanche más allá de la concha y advierte lo que brilla en el mismo bosque (VI.1.83.21).
  5. Sostén ambas cosas: el cauri sigue siendo una meta digna; la gema se encontró gracias a la búsqueda, no en lugar de ella (VI.1.83.26–27).
  6. Suelta el resultado: ensaya la búsqueda dejando abierto cuál será el hallazgo (VI.1.83.28–29).
  7. Vuelve a casa: lleva contigo lo que encontraste y luego realértate con los ojos abiertos y los pies en el suelo (VI.1.83.22–23).

Practica con un profesional cualificado si tienes antecedentes de disociación, trauma o psicosis.

Del libro · en inglésEl guion guiado completo

The Cowrie and the Gem

Ten minutes, in light trance.

Before you begin. This is a gentle reflective practice, safe for most adults. If you are struggling with gambling or debt, use it with a clinician and keep the gem as an image of understanding, not of money. Sit; never practise while driving or operating anything.

How to return at any moment. Open your eyes, feel your feet, and name the room.


Sit, and let the breath slow. Let the eyes close.

Name your cowrie: the small, concrete thing that brought you here. Say it plainly. It is worth looking for.

Notice the counting. How the mind says: if I lose this, I lose that, and then that, and then everything. One shell becoming four, eight, a thousand. Do not argue with it. Just hear it count, the way you might hear a neighbour's radio through the wall.

Now walk into the forest where the shell was lost. It is your own forest; you know these paths. Kneel. Turn the leaves, one at a time, with patient care. This is good work. Take your time.

The light changes. The first day. The second. The third evening comes.

And now, without stopping the search, let your attention widen. Beyond the leaf in your hand, beyond the patch of grass. Notice what else is here, in this same forest. Something that shines. You do not need to know what it is. Just let it be there, in the corner of the eye.

Hold both. The shell is still worth finding. The light was found because you searched, not instead of searching.

Rehearse, once, doing your search tomorrow while leaving open which find will come.

(Silence: one minute.)


Stand, in imagination, and walk home, carrying whatever you found.

Feel the seat beneath you and your feet on the floor. Breathe more fully.

I will count from one to five; on five the eyes open. One, the breath full. Two, hands and feet your own. Three, the room around you. Four, a deep breath and a stretch. Five, eyes open. Here. Now.

Say your name, the day and the place. Name three things you can see. Write down, in one line, what shone.

Meta Pets World · Tu aliado · Meta Pet 46

La cauri del avaro y la gema de luna

Carta de Una Ciencia de la Suerte
46Una Ciencia de la SuerteLa suerte fluye naturalmente hacia mí.

El viejo kirāṭa vive la Seriedad en su forma más adusta: tres días golpeando matorrales por una concha perdida mientras su mente cuenta la fortuna en que se habría convertido. El Deleite entra por la puerta lateral, como una joya hallada en el mismo bosque, y el Éxtasis que se lleva a casa es la libertad del cuidado, regalo de un resultado que nunca buscó.

  1. Sombra · lo que evitasSeriedad

    La Seriedad es la mente contable que trabaja mientras busca: «esta sola cauri haría cuatro con el comercio, y eso me traería ocho con el tiempo… así que he perdido un tesoro» (VI.1.83.19).

  2. Don · lo escondido en ellaDeleite

    El Deleite llega al final del tercer día, cuando encuentra «una rica joya, brillante como la luna, en el mismo bosque», que vale mil veces su concha (VI.1.83.21).

  3. Esencia · lo que encarnasÉxtasis

    El Éxtasis es el regreso a casa sin cuidado ni temor (VI.1.83.22–23), y la conclusión de Vasiṣṭha: como nuestros intentos traen a menudo otros frutos que los buscados, «es mejor permanecer indiferentes al resultado de nuestros actos» (VI.1.83.29).

Aquí tienes Una Ciencia de la Suerte y a un avaro que pasó tres días adustos buscando una concha. Sigue buscando, claro que sí. Pero deja un hueco para que aparezca la luna.

— Felicia
Contemplación del día

Si la suerte es una ciencia y la gema apareció gracias a la búsqueda y no en lugar de ella, ¿cuál es tu hipótesis sobre la concha que persigues ahora?

Para cerrar la noche

Esta noche, escribe una frase honesta sobre una pequeña pérdida que tu mente ha ido multiplicando hasta convertirla en una fortuna perdida.

El Viaje del Aliado · unos 15 minutos

Trance ligero, con los ojos abiertos si lo prefieres. Para el guion completo y profundo, mira «La práctica» más arriba y sus precauciones.

  1. Umbral: tres respiraciones lentas, dejando caer un poco los hombros en cada espiración. Deja que se suavice la cara, sobre todo la frente y la mandíbula.
  2. El cuento en una línea: un viejo avaro pierde una cauri, rebusca en el bosque tres días contando lo que habría ganado y encuentra en su lugar una gema como la luna (VI.1.83.16–29).
  3. Encuentra la carta: mira la imagen de Una Ciencia de la Suerte y fíjate en qué te hace sonreír. Lee la afirmación en voz alta: «La suerte fluye naturalmente hacia mí».
  4. Sombra: ¿qué pequeña cosa perdiste o se te escapó esta semana que tu mente sigue multiplicando, cuatro, ocho, mil? Nombra la concha y observa la cuenta sin discutir con ella.
  5. Don: mantén tu objetivo y abre la mirada. Durante un minuto, recorre la habitación como el kirāṭa al caer el tercer día y descubre tres cosas que brillan y que no buscabas.
  6. Esencia: descansa tres respiraciones en el Éxtasis, la soltura de no necesitar el resultado. En cada espiración di: «La suerte fluye naturalmente hacia mí».
  7. Regreso: siente pies y manos, endereza la espalda, abre bien los ojos y mira a tu alrededor. Escribe la frase honesta de esta noche.

El 30 días de Vínculo

La suerte es una ciencia: hoy, ¿qué encontró tu búsqueda que no estaba buscando?

La hermana · Habba

Kashmiri · Srinagar, Kashmir · Om Śānti Śānti Śānti

Visita a Habba, la poeta y cantora bhakti de Srinagar, en Cachemira, y canta o di su Om Śānti Śānti Śānti tras los tres días del kirāṭa: una paz por cada día de búsqueda.

Meditación Guiada

#46 · Una Ciencia de la Suerte

Voz y guía: Prof. Luis Miguel GallardoVer en YouTube (EN también disponible)
Para facilitadoresSesión con «El kirāṭa avaro» y Una Ciencia de la Suerte

Propósito. Ayudar a la persona a ver cómo la mente multiplica una pequeña pérdida hasta la catástrofe, y a sostener un objetivo serio permaneciendo abierta a resultados que no había previsto.

ITM 2 Reconocimiento consciente. La aportación precisa del cuento es una anatomía de la rumiación ante la pérdida (VI.1.83.19–20) que la persona puede reconocer en sí misma antes de que cambie nada más.

La sesión (60–75 min)

  1. Llegada y Umbral: tres respiraciones; pide a la persona que nombre el objetivo pequeño y concreto, o la pérdida, que la trae (8 min).
  2. El cuento: la parábola en tres minutos, con la pregunta de Rāma sobre por qué Cūḍālā no pudo instruir a su marido; remite a la página del cuento para el marco (4 min).
  3. La carta: muestra Una Ciencia de la Suerte, lee Sombra → Don → Esencia y la afirmación; pregunta dónde se ha vuelto la vida demasiado seria (8 min).
  4. Indagación en la Sombra: escribid la propia secuencia «cuatro, ocho, cien» de su pérdida y miradla juntos, con curiosidad y sin corregir (12 min).
  5. Práctica de trance: «La cauri y la gema», el guion guiado completo de la página del cuento, en profundidad ligera; la búsqueda es paciente y la tercera tarde solo ensancha la atención (18 min).
  6. Integración del Don y la Esencia: sostener las dos verdades, la cauri como objetivo digno y la gema como lo no previsto; acordar una forma de seguir buscando soltando el resultado (12 min).
  7. Cierre y Vínculo: reorientación con los pies en el suelo y propuesta del Vínculo de 30 días con su pregunta diaria (8 min).

Preguntas de integración

  • Al recorrer el bosque con paciencia, ¿qué cambió en la cuenta?
  • ¿Qué brilló la tercera tarde que no estabas buscando?
  • ¿Cómo puedes seguir buscando en serio esta semana dejando abierto qué hallazgo llegará?

En círculo

En un círculo de 8 a 20 personas, cuenta la parábola con un punto de humor y deja que la sala se ría con el avaro, no de él. Cada cual escribe en una tarjeta su propia secuencia de multiplicación, en privado, y la dobla. Guía «La cauri y la gema» en profundidad ligera para todos y después invita a quien quiera a compartir una «gema» inesperada que apareció en su vida mientras buscaba otra cosa. Cerrad cantando o diciendo juntos el Om Śānti Śānti Śānti de Habba, y la afirmación.

Precauciones

  • No uses el cuento para quitar importancia al motivo de consulta; la cauri se busca en serio.
  • No sugieras que llegará un golpe de fortuna; con personas propensas al juego u obsesionadas con el dinero, la joya puede alimentar el pensamiento mágico.
  • La «indiferencia al resultado» puede oírse como abandonar el esfuerzo; el kirāṭa buscó durante tres días.

Formación y certificación en el Método Meta Pets: metapetsworld.org/facilitators ↗

La correspondencia entre relatos y Meta Pets es contemplativa: el Yoga Vāsiṣṭha no contiene los Meta Pets; cada relato escenifica el arco de su aliado. Felicia es una compañera de inteligencia artificial; sus palabras son reflexiones contemplativas, no consejo clínico.

El canto

Del ciclo «Los sesenta y cuatro relatos»

La cauri y la gema

Oṃ Śrīṃ

Title: The Cowrie and the Gem Título: La cauri y la gema

Figure: The old miserly Kirāṭa of the Vindhya woods, as Vasiṣṭha tells him to Rāma

Where in the text: Book VI (first half, Nirvāṇa-prakaraṇa), Mitra chapter 83 (the tale 83.16–29, inside the Cūḍālā story)

Hypnotic phenomenon the song enacts: MET and PARA: the chorus is the miser's rumination doing its arithmetic, doubling each time it returns, and the song itself is the teacher's paradox, words that cannot hand anyone the jewel and still send the listener into the forest where it lies, with a last line that finds the gem and never finds the shell.

Mantra: Oṃ Śrīṃ (ॐ श्रीं) Source: traditional bīja mantra, Śrīṃ being the seed-syllable of Śrī (Lakṣmī), goddess of fortune and radiance. Meaning: "Om, the seed-sound of Śrī", fortune and brightness; sung, with a smile, to a miser who is about to be rich.


Lyrics (English)

Performance: Vasiṣṭha is the storyteller. The chorus is the miser's counting: first he sings it alone; the second time the village sings it about him. The bridge is three bars of turning leaves, one for each day. The gem arrives on a single high note.

Verse 1 — Vasiṣṭha "If the queen who could fly couldn't teach her own king, how can anyone learn?" Rāma asked. "Hear me, Rāma," the old sage said. "By the Vindhya woods lived an old Kirāṭa, rich in wealth and grain, and as mean as he was rich."

Verse 2 One day in his own forest a single cowrie slipped out of his purse; it fell in the furze, lost under the grass. He ran every side, he beat every bush, and left no fallen leaf unturned.

Chorus — the miser One little shell would have made me four, four would have made me eight, eight a hundred, a hundred a thousand, more and more and more — oh, I have lost a treasure!

Verse 3 Three days he ran and beat at the bush, three days he counted the gains he'd have gained, three days he sighed at the loss — and the country folk could say what they liked.

Chorus — the village One little shell would have made him four, four would have made him eight, eight a hundred, a hundred a thousand, more and more and more — oh, he has lost a treasure!

Bridge — mantra, over three bars of rustling leaves (day one) Oṃ Śrīṃ (day two) Oṃ Śrīṃ (day three) Oṃ Śrīṃ (Om, seed-sound of Śrī: fortune, brightness)

Outro — Vasiṣṭha At the third day's end, in the same forest, there lay a jewel as bright as the moon, a thousand times the shell. He carried it home, kept poverty from his door, and lived his days without care or fear. "No teacher's mouth can hand you the jewel, Rāma — but who finds it who won't hunt the shell?" And the cowrie? He never found the cowrie.


Letra (castellano cantable)

Interpretación: Vasiṣṭha es el narrador. El estribillo es la cuenta del avaro: la primera vez la canta él solo; la segunda la canta la aldea sobre él. El puente son tres compases de hojas removidas, uno por día. La gema llega en una sola nota aguda.

Verso 1 — Vasiṣṭha "Si la reina que volaba no pudo enseñar a su rey, ¿quién podrá aprender?", preguntó Rāma. "Escucha, Rāma", dijo el viejo sabio. "Junto al bosque del Vindhya vivía un viejo kirāṭa, rico en bienes y en grano, y tan tacaño como rico."

Verso 2 Un día, en su propio bosque, se le escapó una cauri de la bolsa; cayó en la maleza, perdida bajo la hierba. Y corrió por todos lados, golpeó cada mata, y no dejó hoja caída sin volver.

Estribillo — el avaro Una conchita me habría dado cuatro, y cuatro me habrían dado ocho, ocho cien, y cien, mil, y más y más y más… ¡ay, que he perdido un tesoro!

Verso 3 Tres días corrió golpeando las matas, tres días contó lo que habría ganado, tres días suspiró por lo perdido… y la gente del campo, que dijera lo que quisiera.

Estribillo — la aldea Una conchita le habría dado cuatro, y cuatro le habrían dado ocho, ocho cien, y cien, mil, y más y más y más… ¡ay, que ha perdido un tesoro!

Puente — mantra, sobre tres compases de hojas (día uno) Oṃ Śrīṃ (día dos) Oṃ Śrīṃ (día tres) Oṃ Śrīṃ (Om, semilla de Śrī: fortuna, resplandor)

Final — Vasiṣṭha Al acabar el tercer día, en el mismo bosque, había una joya brillante como la luna, mil veces la concha. Se la llevó a casa, cerró a la pobreza su puerta para siempre y vivió sus días sin cuidado ni miedo. "Ninguna boca de maestro te da la joya, Rāma; pero ¿quién la halla sin buscar la concha?" ¿Y la cauri? La cauri no apareció jamás.


One line to carry

EN: Hunt the shell. The jewel lies in the same forest. ES: Busca la concha. La joya está en el mismo bosque.


Libreto note

The lightest of the Cūḍālā songs: a joke told by a sage. Rāma asks how anyone can be taught if a queen who could fly could not teach her own husband, and Vasiṣṭha answers with an old miser who drops one cowrie in the Vindhya furze and spends three days beating the bushes while his mind turns one shell into four, eight, a thousand. The clinician hears rumination doing its sums. Each chorus doubles, then the village takes it up; three bars of turning leaves, and the jewel arrives on one high note. No teacher's words can hand you that jewel, says the sage, and nobody finds it without hunting the shell. The shell, of course, is never found.


Comprobación de fuentes

Source check (Mitra, Book VI first half)

  1. Rāma's question (if the seeress could not teach Śikhidhvaja, how can anyone learn?) and Vasiṣṭha's "Hear me Ráma, relate to you a tale"; the old Kirāṭa "miserly in his conduct as he was rich in his possessions of wealth and grains", dwelling "by the side of the Vindhyan woods" — ch. 83, vv. 8, 12, 15–16.
  2. The single couri slips from his purse, falls "in a grassy furze and was lost under the grass"; he "ran on every side, and beat at the bush for three days … to leave no fallen leaf unturned" — ch. 83, vv. 17–18.
  3. The counting: "this single couri would make four … that would bring me eight … a hundred and a thousand, and more and more … so I have lost a treasure in this"; he "counted over and over, over the gains he would gain, and sighed as often at the loss", taking "no account of the rustic peasantry on his foolish penury" — ch. 83, vv. 19–20.
  4. "At the end of the third day he came across a rich jewel, as brilliant as the bright moon in the same forest … by a thousand fold"; he returns gladly home, "keeping off poverty for ever from his door", and passes his days "without any care or fear" — ch. 83, vv. 21–23.
  5. The paradox: divine knowledge cannot be had "by the mere lectures of the preceptor … nor known from the words of the instructor's mouth", yet "can one gain the rich gem without his search after the couri?" — ch. 83, vv. 25–26. (The cowrie is never said to be found: the surprise last line is the text's own silence.)

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Source: Vihari-Lala Mitra, The Yoga-Vasishtha Maharamayana of Valmiki (1891–99), public domain.

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Contenido educativo y académico. El material de hipnoterapia y regresión es complementario y no sustituye la atención médica o psiquiátrica.