ICEF

Relato 25 · The Vāsiṣṭha Atlas

Vītahavya y el cuerpo en la cueva

Disolución · Mitra V.82–91 · 21.204 palabras

El cuerpo aguarda en el barro; la mente regresa con el sol.

Bhūmikā 7 · Turyagā (el cuarto)PlenarioTu aliado · El Mito de la Herida Sagrada

La esencia

Vītahavya, sabio del bosque cansado de las ofrendas al fuego, se sienta en padmāsana en una cueva de los Vindhya, interroga a su mente y a sus sentidos hasta que callan y entra en lo que Mitra llama un "trance hipnótico". Se le detienen el pulso y el aliento; ni el trueno, ni los tigres, ni el incendio lo despiertan; el barro de las lluvias lo cubre hasta los hombros mientras los siglos pasan "como medio instante". En su cuerpo sutil vive vidas enteras (sabio bajo un kadamba, Vidyādhara, Indra durante cinco edades, rey cazador), recuerda nacimientos anteriores y ve su cuerpo tendido "como un insecto". Sin fuerzas para liberarlo con el aliento, sube por un rayo hasta el sol; Piṅgala, servidor del sol, hecho elefante, lo desentierra, y el sabio vuelve a él "como a su nido". Más tarde, tras agradecer sus dolores y despedirse del cuerpo y del aliento, atraviesa el Om, la luz y el sueño profundo hasta el turīya y deja el cuerpo para siempre. Es el arco completo del trance: entrada, hondura, mundos interiores, regreso y la benevolencia que queda.

Lo que enseña

  1. 01

    Contener los sentidos no detiene la mente (V.82.12); Vītahavya solo la aquieta cuando cuestiona su pretensión de ser el yo, de modo que la indagación precede a la absorción.

  2. 02

    El tiempo se mide por la sucesión de pensamientos: allí donde la atención se fija, los siglos pasan "como medio instante" (V.84.7); la distorsión temporal es una propiedad de la atención, no del reloj.

  3. 03

    Incluso la absorción más honda necesita un camino de vuelta: el propio aliento del sabio no pudo sacar su cuerpo enterrado y la ayuda llegó de fuera, del servidor del sol (V.85.8–23); el regreso es un acto relacional, y esa es la tarea de quien acompaña.

  4. 04

    Al dolor se le pueden dar las gracias, no solo soportarlo: "os doy las gracias, dolores, que me llevasteis a indagar el alma" (V.86.32); el sufrimiento convertido en motor del despertar es la Paz Fundamental en la práctica.

  5. 05

    La quietud verdadera madura en bondad, no en frialdad: de la mente extinguida brotaron "la benevolencia universal y el amor a los hombres" (V.90.1); la hondura de un trance se mide por lo que deja tras de sí.

El Atlas Vāsiṣṭha

Las coordenadas de este relato

La herida y su virtud

Cansado de los ritos, Vītahavya descubre que refrenar los sentidos no detiene una mente voluble como una hojilla sobre las olas (V.82.12); en vez de sofocarla, la interroga con sinceridad hasta que se aquieta, y solo entonces se hunde en una quietud que nada puede romper. La Honestidad madura en gratitud hacia lo que lo empujó hacia dentro, «¡gracias, dolores, que me habéis llevado a indagar el alma!» (V.86.32), y su quietud deja tras de sí benevolencia universal y filantropía, no entumecimiento (V.90.1).

Lo que entrena

Al agradecer sus dolores, y más tarde al despedirse con gratitud del cuerpo, del aliento y de la cueva, Vītahavya se vuelve hacia su propio sufrimiento con amabilidad en lugar de con lucha (V.86.32).

En otros yogas

  • Yoga nidrā

    El propio Mitra llama «yoga-nidrā» a la meditación en trance del sabio (V.84.9), y su decisión de permanecer «despierto por dentro, pareciendo muerto y dormido por fuera» (V.86.5) es la fórmula misma del sueño yóguico: el cuerpo dormido, la conciencia mantenida.

  • Māṇḍūkya Upaniṣad · MāU 5–7

    Su paso final a través del Oṃ, la luz y el sueño profundo hasta turīya (V.87.14) recorre la escala de la Māṇḍūkya: prājña, el durmiente unificado, y después el cuarto, que no conoce ni hacia dentro ni hacia fuera.

  • Absorción budista · MN 43

    El Mahāvedalla Sutta distingue a quien ha muerto de quien está en el logro de la cesación: en este la vitalidad no se ha agotado, el calor no se ha disipado y las facultades siguen intactas; el cuerpo sin aliento de Vītahavya, al que ni el trueno ni el fuego despiertan pero que sigue vivo (V.84.7–9), es esa distinción contada como relato.

IEAF: Marco Integrativo de Alquimia Emocional (Gallardo, Frontiers in Psychology, 2026). FP20: Escala de Paz Fundamental. ITM: Modelo de Transformación Integrativa. Los paralelos con otros yogas son correspondencias contemplativas, no afirmaciones de influencia.

El relato

Vasiṣṭha le habla a Rāma de Vītahavya, un sabio que recorrió los bosques y se estableció por fin en una cueva de los montes Vindhya. Se cansó de los actos rituales, que «solo sirven para desconcertar a los hombres», abandonó sus ofrendas al fuego y puso su meta en el samādhi. Construyó una choza de hojas de plátano, extendió una piel de ciervo y se sentó en padmāsana, sujetándose los talones, con la cabeza erguida como la cima de una montaña. Cerró los ojos y detuvo el curso de sus sentidos.

Pero la mente seguía moviéndose, saltando «como salta un mono de rama en rama». Así que le habló. Llamó a sus sentidos meros pasadizos sin luz propia; le dijo a la mente que no era el yo ni el que conoce, sino solo un instrumento movido por el alma como la hoz es movida por el segador, y la instó a olvidarse de sí misma y a reposar en el samādhi. Después, en silencio, amonestó a cada sentido, hasta que pudo decir que, en el alma, sus deseos, pasiones, vitalidad y sensibilidad estaban «completamente extintos».

Así «permaneció sentado en su trance hipnótico». Su cuerpo quedó inmóvil, el pulso y el aliento se detuvieron, sus ojos entornados reposaban sobre la punta de la nariz, y parecía «una estatua tallada en una roca». Ni el trueno, ni los gritos de los cazadores, ni los leones, las cascadas, los terremotos o el fuego del bosque: nada podía sacarlo de su «hipnotismo profundo». El agua de las lluvias arrastró barro al interior de la cueva hasta enterrarlo hasta los hombros, y su cabeza asomaba como una piedra. Pasó, dice Mitra, «tres veces trescientos años como medio instante»; unos versos más adelante, el lapso es de «tres siglos».

Entonces, «bajo el dolor de las lluvias», su conciencia despertó en su cuerpo sutil. Sin aliento, vivió otras vidas: cien años como sabio liberado bajo un árbol kadamba en el Kailāsa, cien como vidyādhara, cinco eras como Indra, un servidor de Śiva que conocía el pasado y el futuro, un rey que partía de caza, el cisne de Brahmā, un jefe de cazadores, un príncipe de Surāṣṭra, un habitante de los bosques entre los andhras. Rāma objeta que una mente en una celda estrecha no puede contener el Kailāsa y eras enteras. Vasiṣṭha responde que el intelecto se convierte en la forma que sostiene, y que este sabio, libre de una personalidad fija, podía adoptar la personalidad que quisiera.

Al fin su mente se ensanchó hasta la mente divina; su luz naciente le mostró los cuerpos de sus vidas anteriores, y su cuerpo actual, tendido en la cueva «como un insecto», con barro sobre la espalda y arbustos que le ataban los miembros. Intentó levantarlo «por la fuerza de sus respiraciones» y fracasó. Reflexionando que ni conservar el cuerpo ni dejarlo era ganancia o pérdida, montó en un rayo dorado y entró en el sol. El sol lo reconoció, recordó el cuerpo en el Vindhya y envió a su servidor Piṅgala, en cuyo cuerpo entró el cuerpo sutil del sabio. Piṅgala descendió como una nube, se convirtió en un gran elefante, apartó la tierra con las uñas de sus patas y sacó el cuerpo «como una cigüeña arranca del barro un tallo de loto». El sabio pasó a su propio cuerpo «como a su nido», se lavó en un lago, se alzó resplandeciente y adoró al sol.

Volvió a sentarse durante seis días, resuelto a permanecer «despierto por dentro, aparentando estar muerto y dormido por fuera», y despertó «como despierta un viajero tras una breve cabezada». Vivió mucho tiempo, liberado en vida. Al final pronunció sus despedidas: dio las gracias a sus dolores y a la adversidad por haberlo empujado a la indagación, dio las gracias a su celda, a su bastón y a su cuerpo anciano, dijo adiós a los alientos vitales que le habían hecho compañía a lo largo de todos sus nacimientos y devolvió cada sentido a su fuente. Repitiendo Om, atravesó una inundación de luz interior, perdió incluso esa luz, aquietó el pensamiento «en un abrir y cerrar de ojos», se hundió en el «hipnotismo de suṣupti» y alcanzó turīya. Sus alientos se retiraron al corazón, el cuerpo se consumió y su espíritu reposó en lo supremo. Vasiṣṭha añade que ninguna fiera dañó el cuerpo porque la calma del yogui calma a las fieras, que un cuerpo sin vibración no se corrompe, y que de esta quietud nacieron «la benevolencia y la filantropía universales».

Habla el texto

Pasajes de la traducción de Mitra (1891–99), con libro, capítulo y verso.

“How is it that though I have restrained my outer organs, I cannot with all my force stop the course of my mind, which is ever as fickle as a leaflet, floating on and dancing over the waves.”
V.82.12The presenting problem of every induction, stated by the sage himself before he begins.
“The Sage Vítahavya having thus reflected in his mind, renounced all his worldly desires, and sat in his hypnotic trance in a cave of the Vindhyan mountains.”
V.84.1Mitra's explicit naming of the sage's samādhi as a hypnotic trance.
“Sitting in this posture with his close attention to the supreme soul in the Vindhyan Cave; he passed there the period of thrice three hundred years as half a moment (close attention shortens the course of time, for want of the succession of thoughts by which time is reckoned).”
V.84.7Time condensation with the mechanism stated: time is reckoned by the succession of thoughts.
“Nothing could rouse him all this time from his profound hypnotism, nay not even the loud roar of the rainy clouds, could break his entranced meditation yoga-nidra.”
V.84.9Mitra equates yoga-nidrā with profound hypnotism and describes total non-response to sound.
“He thought in his clear understanding, of raising his incarcerated body out of the cave; and made repeated efforts by force of his breathings, to extricate it from its confinement.”
V.85.8The failed first attempt at emergence by the subject's own effort.
“I will remain wakeful inwardly, appearing as I were dead and asleep outwardly; and yet sensible in my insensibility, as the quiet and living soul, and thus continue both with the vigilance and supineness of my spirit in the state of my quietism”
V.86.5The clearest description in the tale of an observing awareness that persists inside outward unresponsiveness.
“I hail thee, O spiritual delight, that madest me forget my past pleasures; and I thank you ye pains! that have led me to the inquiry of the soul with so much ardour.”
V.86.32Pain reframed as teacher, the tale's direct statement of Fundamental Peace.
“He was next lost in his Susupta-hypnotism, as in the insensibility of his profound sleep; and thereby attained his ultimate felicity of turíya, in the retention of his absolute felicity only.”
V.87.14Mitra's coinage 'Susupta-hypnotism' names the deep-sleep stage that opens onto turīya.
“Whenever the mind is occupied with the thought of any thing, it is immediately assimilated into the nature of that object, and assumes the same form on itself.”
V.89.44The ideodynamic principle on which suggestion rests, used to explain why beasts did not harm the entranced body.
“There are, O Ráma! two other seeds or sources of the mind, namely, the vital breath and desire; and though they are of different natures, yet the death of either occasions the extinction of both.”
V.91.48The theory behind breath-based induction: quieting breath quiets desire and mind together.

Lo que ve el trance

IND

Induction

V.82.8–11; V.84.4–5

En el textoAsiento preparado, padmāsana sujetando los talones, cabeza erguida, ojos cerrados, sentidos detenidos; en el propio trance, «su vista, leve y aguda, estaba fija en la punta de su nariz», con los párpados apenas palpitando.

En la clínicaInducción por postura y mirada: una fijación convergente como la mirada a la punta de la nariz es el mecanismo del método de fijación ocular de Braid (Braid, Neurypnology, 1843), con el aleteo de los párpados como signo clásico del inicio del trance.

PARTS

Parts / ego states

V.82.12–83; V.83.3; V.86.12–14

En el textoEl sabio se dirige a su mente y a sus sentidos como a personas: «¡Oh, mente mía!, que vagas por todas partes como un mendicante» (V.82.26); «Oh, sentidos míos, dijo, sé que vuestras esencias particulares solo sirven a nuestra desdicha» (V.83.3).

En la clínicaDiálogo con los estados del yo (Watkins & Watkins): la parte inquieta es nombrada, interpelada y recibe un nuevo rol antes de que comience el trabajo profundo, en lugar de ser reprimida.

CAT

Catalepsy

V.84.2–6; V.84.14–16

En el texto«Su cuerpo quedó inmóvil y privado de sus pulsaciones»; «su corazón estaba frío y sus respiraciones se habían detenido»; tiene «el aspecto de una estatua tallada en una roca», enterrado en barro hasta los hombros.

En la clínicaCatalepsia de todo el cuerpo y la «hibernación humana» que estudió Braid (Observations on Trance; or, Human Hybernation, 1850), cuyo caso era el mismo faquir enterrado de Lahore que Mitra cita en su glosa.

ANA

Analgesia / anaesthesia

V.84.9–13

En el textoNi el trueno, ni los gritos de soldados y cazadores, ni los leones, las cascadas, los terremotos ni «el ruido y el calor de los incendios del bosque» perturbaron su reposo.

En la clínicaLa falta de respuesta sensorial del trance muy profundo: anestesia hipnótica con alucinación auditiva negativa, sin que el sujeto se oriente hacia estímulos intensos.

TD

Time distortion

V.84.7–8

En el texto«pasó allí el periodo de tres veces trescientos años como medio instante»; la glosa de Mitra: la atención intensa acorta el tiempo «por falta de la sucesión de pensamientos con la que se mide el tiempo».

En la clínicaCondensación temporal (Cooper & Erickson, Time Distortion in Hypnosis, 1954); la glosa anticipa la explicación atencional de la duración subjetiva.

ABS

Absorption

V.84.18–36

En el textoEn el cuerpo sutil vive cien años bajo un árbol kadamba, cien como vidyādhara, cinco yugas como Indra, y luego como rey, cisne de Brahmā, cazador, príncipe, habitante de los bosques; era «libre de adoptar la personalidad que quisiera» (V.84.28).

En la clínicaAbsorción (Tellegen & Atkinson 1974) llevada a la representación hipnótica de roles (la explicación de la hipnosis como adopción de roles de Sarbin): identidades sugeridas, vividas plenamente y reconocidas después como construcciones.

AR

Age regression / past-life regression

V.85.3–4

En el textoLa luz naciente del intelecto «presentó a su recuerdo las escenas de sus estados anteriores de existencia»; él «contempló las diversas formas de los cuerpos por los que había pasado en sus vidas anteriores».

En la clínicaLa regresión a vidas pasadas tal como se usa en la hipnoterapia transpersonal; clínicamente, conviene sostener ese material como imaginería significativa, dado el riesgo conocido de confabulación en el recuerdo hipnótico (Dywan & Bowers 1983).

OBE

Out-of-body / thought-body travel

V.84.18; V.85.5; V.85.14–24

En el textoEl cuerpo sutil (liṅgadeha, puryaṣṭaka) abandona el cuerpo enterrado, lo ve «tendido en la cueva como un insecto», cabalga un rayo de sol hasta el sol, entra en el cuerpo de Piṅgala y finalmente vuelve a entrar en el suyo «como en su nido».

En la clínicaImaginería extracorporal y la perspectiva del observador disociado (ver el propio cuerpo desde fuera), que aparecen espontáneamente en el trance profundo y pueden sugerirse.

EMG

Emergence / re-alerting

V.85.8–27; V.86.8

En el textoEl reingreso mediante su propio aliento fracasa; Piṅgala, el servidor del sol, en forma de elefante, desentierra el cuerpo y lo saca «como una cigüeña arranca un tallo de loto»; el sabio se baña y se alza resplandeciente. Tras una sentada posterior de seis días, «despertó como despierta un viajero tras una breve cabezada».

En la clínicaLa emergencia del trance profundo como un proceso estructurado y a menudo asistido: el papel del operador al realertar a un sujeto que no puede regresar solo, seguido de una reorientación sensorial (lavarse, la luz, el saludo).

WIT

Witness position / dis-identification

V.86.5–6; V.87.13

En el texto«Permaneceré despierto por dentro, aparentando estar muerto y dormido por fuera; y, sin embargo, sensible en mi insensibilidad»; más tarde contempla «como un soñador inmóvil», un paśyantī, «espectador paciente».

En la clínicaEl observador oculto (Hilgard 1977): una conciencia observadora encubierta que persiste mientras la capacidad de respuesta manifiesta queda abolida.

MET

Therapeutic metaphor / reframe

V.86.32–34

En el texto«¡Os doy las gracias, dolores, que me habéis llevado a la indagación del alma!»; «¡Te doy las gracias, Adversidad, que me has revelado la felicidad de mi alma!».

En la clínicaReencuadre positivo (Watzlawick, Weakland & Fisch, Change, 1974) y el marco clínico del crecimiento postraumático (Tedeschi & Calhoun 1996): el sufrimiento releído como causa del crecimiento.

GRIEF

Grief and loss work

V.86.35–59

En el textoUna despedida formal: al cuerpo («¡Te doy las gracias también a ti, oh cuerpo mío anciano!»), a la celda, al bastón, a sus actos y a los alientos vitales «que me hicieron compañía a lo largo de todos mis diversos nacimientos», devolviendo cada sentido a su fuente.

En la clínicaRituales de despedida (van der Hart, Rituals in Psychotherapy, 1983): gratitud y adiós dirigidos a lo que se deja, empleados en el trabajo de duelo y al final de la vida.

DEEP

Deepening

V.87.1–14

En el textoOm repetido y sus mātrās contempladas; la voz elevada hasta el cráneo; una inundación de luz interior; la propia luz perdida «como un recién nacido pierde… su conocimiento»; el pensamiento detenido «en un abrir y cerrar de ojos»; hipnotismo de suṣupti; turīya.

En la clínicaProfundización escalonada a través de un foco sensorial que después se abandona (sonido, luego luz, luego nada), que termina en una profundidad plenaria estuporosa comparable al «trance plenario» de Erickson.

PHS

Post-hypnotic carry-over

V.86.9–11; V.90.1

En el textoTras el trance «pasó su larga vida en el estado de su liberación en vida»; «nacieron en él las cualidades de la benevolencia y la filantropía universales».

En la clínicaContinuidad poshipnótica del estado y del afecto: la ecuanimidad y la compasión de la sesión persisten como un rasgo estable en la vida de vigilia.

Léase hacia arriba — el estadio 1 abajo, el estadio 7 arriba

  1. Zona de integración
    Trance de consciencia pura y presencia silenciosa — no otro estado al que entrar, sino el fondo reconocido en todo estado. Jīvanmukti; Paz Fundamental.

Nota sobre lo que este mapa afirma. La correspondencia entre los estadios del conocimiento y las profundidades del trance es un mapa clínico — una correspondencia heurística propuesta para la investigación, no una afirmación de identidad entre el logro contemplativo y la profundidad hipnótica.

Bhūmikā 7 · Turyagā

El texto nombra turīya dos veces, como resolución del sabio («mi letargo de turīya», V.86.6) y como su logro (V.87.14), y termina en la liberación sin cuerpo (V.88.6; V.89.62): esto es turyagā, no padārthābhāvanī.

Zona · Plenario

El pulso y el aliento cesan y ningún estímulo, por violento que sea, puede despertarlo (V.84.2–13); las vívidas vidas interiores y el recuerdo posterior muestran rasgos sonambúlicos dentro de él, pero el estado que lo gobierna es la profundidad plenaria de la que no se le puede despertar.

En palabras de Mitra

En Calcuta, en la década de 1890, el traductor eligió el vocabulario del hipnotismo para nombrar estos estados. Más →

  • ecstasis—samádhiHe fixed his aim to the highest object of unalterable ecstasis—samádhi, and abandoned his cares for the rotten world, in the course of his conduct in life.V.82.6
  • Samádhi—ecstasySliding from consciousness of thyself, and running after the imaginary objects of thy desire, are calculated for thy misery only; therefore forget thyself O man!, to associate with thy mind and the bodily organs, in order to find thy rest in the soul or Samádhi—ecstasy.V.82.75
  • anaesthesiaIf thy mind is freed from its disquiet, and is set at rest, and becomes extinct in thy present state, it will not be revivified in future; when thou shalt have thy anaesthesia for ever.V.83.43
  • Hybernation; reveryHybernation of the Sage in a subterraneous cell, and the revery of his dominion over aerial spirits.V.84 (Argument)
  • hypnotic tranceThe Sage Vítahavya having thus reflected in his mind, renounced all his worldly desires, and sat in his hypnotic trance in a cave of the Vindhyan mountains.V.84.1
  • profound hypnotism; entranced meditation (yoga-nidra)Nothing could rouse him all this time from his profound hypnotism, nay not even the loud roar of the rainy clouds, could break his entranced meditation yoga-nidra.V.84.9
  • samádhi—sang froidThe rush of terraqueous waters falling on rocky-shores, and the clashing off the torrents dashing on each other; and the noise and heat of wild fires, did not disturb his repose:—samádhi—sang froid.V.84.13
  • the Fakir of Lahore (buried yogi)The fact of the Fakir of Lahore who lay buried underneath the ground is well known to manyV.84.16 (gloss)
  • torpor of turíyaWaking as if asleep and sleeping as awake, I will remain in my torpor of turíya, which is neither dead nor quickV.86.6
  • nirvána anaesthesiaYe pleasures that have deluded me so long like the indulgences of boys; behold me now placed above your reach, by the absence of desire in my state of holy and heaven-born nirvána anaesthesia.V.86.31
  • motionless dreamer; patient spectator (paśyantī)He then remained as fixed as a rock, with his inattentive and mute gaze on what passed before him; and retained his vitality like a motionless dreamer in his sleep. (Pasyanti in the text means a patient spectator).V.87.13
  • Susupta-hypnotismHe was next lost in his Susupta-hypnotism, as in the insensibility of his profound sleep; and thereby attained his ultimate felicity of turíya, in the retention of his absolute felicity only.V.87.14
  • torpid stateSitting continually in his torpid state; his body became thin and lean, without its food and functions, and it decayed fastly like the fading lotus in winter, without the supply of its proper moisture of water.V.88.3
  • torpid quietismThus have I related to you, O Ráma! regarding the rest of the sage in his torpid quietism; all this is full of instruction, and you must consider well the hidden meaning which is contained therein.V.88.7
  • clair-voyanceTherefore have the clear sight or clair-voyance of the sage, as I have shown to you, and know that it is by means of your transcendental knowledge alone, that you can have your emancipation in both worlds.V.88.11
  • clair-voyanceAgain his conscious knowledge or clair-voyance of other spheres, led the seer to penetrate into the solar orb of his desire on the wings of his rays; and thence return (by his reminiscence) to redeem his buried body from cave of earth.V.88.14
  • entrancedTell me Sir, that art the best of speakers, how can the feelings of universal love and friendliness, arise in the heart which is wholly cold and quiet, or in the mind which is entranced in the divine spirit?V.90.3
  • comaThere are two kinds of mental numbness, the one being its coma in the living body; and the other its deadliness after the material body is dead and gone.V.90.4
  • sedate hybernationWhen the adept rests in his state of sedate hybernation, by forsaking all his desires; he perceives a calm delight to pervade his inmost soul, as the blueness overspreading the sky.V.91.84

En la consulta

Indicaciones

  • Mente rumiativa o acelerada: el diálogo del sabio con su mente y sus sentidos como modelo para nombrar la parte inquieta y asignarle un nuevo rol
  • Preparación para cirugía o procedimientos dolorosos en los que se buscan quietud, catalepsia y falta de respuesta sensorial
  • Dolor crónico y sensibilidad al ruido, con la imagen de la cueva en la que el trueno no puede entrar
  • Final de la vida y cuidados paliativos: la despedida del cuerpo, del aliento y de los compañeros como un ritual suave de despedida
  • Duelo anticipado y transiciones vitales que exigen agradecer y soltar lo que termina
  • Integración de la adversidad: el reencuadre «gracias, dolores» como vía hacia el crecimiento postraumático y la Paz Fundamental

Precauciones

  • La imaginería de abandono del cuerpo y de despedida está contraindicada ante ideación suicida activa, depresión grave o deseo de morir; criba primero y plantea el regreso como la meta
  • Trastornos disociativos, despersonalización o psicosis: evita las sugestiones extracorporales y de cambio de identidad
  • El sabio no pudo volver a entrar en su cuerpo por su propio esfuerzo (V.85.8–9): proporciona siempre una emergencia estructurada y guiada, y comprueba la reorientación completa
  • La imaginería de vidas pasadas puede ser confabulada; preséntala como metáfora significativa, nunca como historia verificada
  • No sugieras nunca el cese de la respiración o del pulso; el trabajo respiratorio es gradual y supervisado, como el propio texto exige un guía para el prāṇāyāma (V.91.26)
  • Desaconseja la búsqueda de poderes o de fenómenos espectaculares; Vasiṣṭha los declara irrelevantes para la liberación (V.89.12–38)
Del libro · en inglésLa nota clínica completa

Indications. Ruminative and racing minds, with Vītahavya's dialogue as a model for naming and re-roling the restless part before any deepening. Preparation for surgery and painful procedures, where stillness and sensory distance are wanted; the cave that thunder cannot enter suits noise sensitivity and chronic pain. Palliative and end-of-life care, where the farewell to body, breath and companions (V.86.35–58) gives leave-taking a dignified form. Anticipatory grief and life transitions. The integration of adversity, through the thank-you to pain, once the client can say it for themselves.

How to use it. As metaphor the tale has three movements. Speak to the mind suits early sessions: the client learns to address the anxious part in the second person, firmly and then kindly, as the "wicked" senses become "roguish" and the mind "honest". The cave and the return teaches that depth is safe because return is structured. The farewells belong to later work, and in palliative care may be the whole of it. As protocol, the practice below follows the text's sequence and stops well short of its depth.

Cautions.

  • The tale ends in a chosen death, and its farewells include "Depart now my dilapilated body" (V.86.49). Body-leaving and farewell imagery is contraindicated with active suicidal ideation, severe depression or a wish to die. Screen first; in every setting frame the return, not the leaving, as the goal.
  • With dissociative disorders, depersonalisation or psychosis, avoid out-of-body and identity-change suggestions entirely.
  • The sage could not re-enter his body by his own effort (V.85.8–9). Always provide a structured emergence and check full reorientation.
  • Past-life material may be confabulated: receive it as meaningful imagery, never as history, and never use trance to verify it.
  • Never suggest the cessation of breath or pulse. Breath restraint, says the tale, follows "the directions of his spiritual guide" (V.91.26).
  • Do not impose the gratitude reframe. A client not yet heard in their suffering will hear "thank your pain" as dismissal.
  • Discourage the pursuit of powers and spectacle, which Vasiṣṭha leaves to "the ignorant practitioners of false yoga" (V.89.13).

La práctica

Partir y regresar: la cueva, el rayo de sol y el nido

  1. Prepara el asiento como hizo Vītahavya: siéntate erguido y estable, con la cabeza alta y los ojos cerrándose o reposando entreabiertos sobre la punta de la nariz (V.82.7–10; V.84.4–5).
  2. Háblale con amabilidad a la mente inquieta y a cada sentido por turno, dales las gracias y concédeles permiso para descansar (V.82.12–83.48).
  3. Entra en la cueva: deja que los sonidos exteriores se conviertan en la lluvia y el trueno lejanos que no pueden alcanzarte; el cuerpo se queda quieto como piedra tallada (V.84.2–13).
  4. Deja que el tiempo se adelgace, un largo trecho que pasa como medio instante, mientras surgen imágenes de otras vidas y formas y se les permite pasar como figuras de la conciencia (V.84.7; V.84.18–36).
  5. Desde una distancia tranquila, advierte el cuerpo que reposa abajo, seguro y sostenido, recordando que conservarlo no es una pérdida (V.85.5–12).
  6. Da las gracias a los dolores pasados por lo que te enseñaron, y al cuerpo, al aliento y a la morada por su compañía (V.86.32–54).
  7. Reposa despierto por dentro y quieto por fuera, como un espectador paciente, mientras te resulte cómodo (V.86.5–6; V.87.13).
  8. Regreso: un rayo dorado de sol y un ayudante amable te devuelven al cuerpo como a un nido; siente el agua que lava los miembros, respira plenamente, saluda a la luz, abre los ojos y reoriéntate a la habitación (V.85.14–27).

Practica con un profesional cualificado si tienes antecedentes de disociación, trauma o psicosis.

Del libro · en inglésEl guion guiado completo

Leaving and Returning: the Cave, the Sunbeam and the Nest

Read slowly, aloud, in a warm, unhurried voice, leaving a breath between lines; about twenty minutes. A clinician may read it to a client, or you may record it in your own voice and play it back.

Before you begin. This practice follows Vītahavya's sequence: a seat, a conversation with the restless mind, the stillness of the cave, a gentle distance from the body, thanks, and a guided return. It is safe for most healthy adults. Do not use it if you are having thoughts of ending your life or are in a period of severe depression, or if you have a dissociative disorder, depersonalisation or a psychotic illness; in those cases work only with a clinician who knows your history, who will leave out the section in which the body is sensed from a distance. Never practise while driving, operating anything, standing, or in or near water. Nothing here asks you to hold or stop your breath; breathe as you breathe. Sit rather than lie down.

How to return at any moment. If anything becomes uncomfortable, open your eyes, press your feet into the floor, say your name aloud and the name of the place you are in, and count up from one to five. Nothing in the practice requires you to stay.


Sit down, and make your seat as the sage made his.

Something soft beneath you. The spine upright, the head rising the way a mountain peak rises, without effort. The hands resting.

Let the eyes close, or rest half-open, looking gently down towards the tip of the nose. If the eyelids flutter a little, let them. That is only the body settling.

Breathe as you breathe.

Now notice the mind. It is probably still moving, leaping from one thing to the next, the way a monkey leaps from branch to branch. That is all right. The sage's mind did the same, after he had done everything correctly.

So speak to it. Silently, kindly, as you might speak to someone who has worked too hard for too long.

Mind, I know you are trying to help. You have carried a great deal. You may rest now.

And to the senses, one by one.

Eyes, you may rest. Ears, let the sounds come and go. Hands, you may be still. Thank you for your work.

Some will settle at once. Some will need to be told twice. That is fine.

Breathe as you breathe.

Now you are in a cave. Quiet, dry, spacious; the air neither warm nor cold. Far away outside there is weather: rain, a low roll of thunder, wind in trees. Every sound around you can join that far weather. It is out there. It does not need to come in.

The body grows still. Not heavy with effort; still, the way a figure carved in living rock is still. Each breath out lets it settle a little more.

And time thins. In this cave a long while can pass as half a moment, and a moment can be wide enough to rest in. If images come, places, faces, other lives, let them come and pass like weather at the cave mouth. You need not follow them. They are shapes the mind makes when it is quiet.

Breathe as you breathe.

Now, from a quiet distance, you may become aware of your body resting. You might feel it from inside, or sense it as if from a little above, or simply know that it is there. Any of these is right.

It is safe. It is held by the seat and the floor. It has carried you a long way. Whatever it carries now, aches, tiredness, the marks of years, you can regard it gently from here, without needing to change anything.

I am more than what this body carries. And I am glad of it.

Now, if it feels true for you today, offer some thanks.

To a difficulty that taught you something, only if you are ready; if not, let this pass.

Thank you, for what you showed me.

To the body.

Thank you, for carrying me.

To the breath, which has kept you company every moment of your life.

Thank you, old friend.

To the place where you live, and whatever has supported you, as his staff supported him.

Thank you.

Rest here a while. Awake within, still without. A patient spectator, watching nothing in particular, wanting nothing.

(Silence: two to four minutes.)


Now it is time to come back, and you will not have to do it alone.

A ray of warm golden light reaches into the cave. You do not need to climb it. Let it find you.

And with the light comes a helper, as the sun's attendant came to the sage: something large, gentle and strong, like a great elephant made of cloud. It knows exactly where you are. Carefully it lifts you, the way a stork lifts a lotus stalk out of soft mud, easily, tearing nothing.

And you settle back into your body as a bird settles into its own nest. This is your place. It fits you.

Feel cool, clean water, as if you were washing in a clear lake. Let it run over the hands and the face. See the light on the water.

Let the breath deepen by itself. Feel the weight of the body on the seat. Press the feet into the floor.

I will count from one to five, and on five your eyes will open, clear and rested.

One. The breath is full and easy.

Two. Hands and feet are warm and your own; move them.

Three. The sounds of the room come back, near and ordinary.

Four. A deep breath in, and let the shoulders roll once.

Five. Eyes open. Here. Now. Fully awake.

Look around. Say your name aloud, today's date, and where you are. Name three things you can see and one you can hear. If you feel at all slow or far away, count from one to five again, stand, walk a few steps and drink some water. Do not drive or operate anything for ten minutes.

And as the sage did when he rose from the lake, turn for a moment towards the light, and greet the day.

Meta Pets World · Tu aliado · Meta Pet 25

Vītahavya, que dio las gracias a sus penas

Carta de El Mito de la Herida Sagrada
25El Mito de la Herida SagradaMis heridas son puertas sagradas a la sabiduría.

El cuerpo de Vītahavya yace enterrado hasta los hombros en el barro de la cueva, atado por la arcilla y los arbustos, y su propio aliento no puede levantarlo: la Constricción que es la Sombra de El Mito de la Herida Sagrada. Acepta que conservar o dejar el cuerpo no es ganancia ni pérdida, y más tarde da las gracias a sus penas por haberlo llevado a la indagación, el Don de la Aceptación. De esa quietud brota la «benevolencia universal»: la herida que nunca fue herida se abre al Amor Universal.

  1. Sombra · lo que evitasConstricción

    La Constricción es a la vez el cuerpo encarcelado y la mente inquieta: «no puedo, con toda mi fuerza, detener el curso de mi mente» (V.82.12), y más tarde los «repetidos esfuerzos a fuerza de respiraciones» no logran sacar su cuerpo enterrado (V.85.8).

  2. Don · lo escondido en ellaAceptación

    La Aceptación es el paso de forzar a agradecer: «¡Gracias, penas mías, que me llevasteis con tanto ardor a indagar en el alma!» (V.86.32). La ayuda llega entonces de fuera: un rayo de sol y un ayudante que sacan el cuerpo del barro (V.85.14–27).

  3. Esencia · lo que encarnasAmor Universal

    El Amor Universal es lo que la quietud deja tras de sí: después de su larga sentada «surgieron en él las cualidades de la benevolencia universal y la filantropía» (V.90.1), y hasta las fieras del bosque respetan su cuerpo.

¿Y si el lugar dolorido fuera también la puerta? Vītahavya dijo «gracias, penas», y lo decía en serio. Hoy no hace falta llegar tan lejos. Quizá solo un pequeño gesto curioso hacia un dolor.

— Felicia
Contemplación del día

Si Vītahavya pudo agradecer las penas que lo llevaron hacia dentro, ¿cuál de tus heridas ha sido una puerta, y si nunca fue solo una herida?

Para cerrar la noche

Esta noche, escribe una frase honesta sobre una dificultad que te enseñó algo, sin fingir que no dolió.

El Viaje del Aliado · unos 15 minutos

Trance ligero, con los ojos abiertos si lo prefieres. Para el guion completo y profundo, mira «La práctica» más arriba y sus precauciones.

  1. Umbral. Siéntate erguido y estable, la cabeza equilibrada, los ojos entornados sobre un punto delante de ti. Tres respiraciones lentas.
  2. El cuento en una línea: un sabio enterrado siglos en una cueva es rescatado por la luz del sol y, al final, da las gracias incluso a sus penas (V.82–91).
  3. Conoce a El Mito de la Herida Sagrada. Mira el arte de la carta con amabilidad y lee: «Mis heridas son puertas sagradas a la sabiduría».
  4. Sombra. ¿Dónde te sentiste esta semana apretado, atascado o retenido —en el pecho, en la mandíbula, en una situación—? Nota dónde intentaste salir solo a fuerza de esfuerzo.
  5. Don. Elige una dificultad antigua, no la más pesada. Di en silencio, como Vītahavya, «gracias por lo que me enseñaste», solo hasta donde te resulte verdad. Después imagina un rayo cálido de sol posado en ese lugar.
  6. Esencia. Deja que el calor se extienda: a la habitación, a quienes quieres, a alguien que te resulta difícil. Tres respiraciones de ese calor más amplio y la afirmación.
  7. Regreso. Siente el cuerpo entero y aquí, como un pájaro que vuelve a su nido. Mueve dedos de manos y pies, respira hondo, abre los ojos a la luz. Escribe la frase honesta.

El 30 días de Vínculo

Tu herida es sagrada: ¿y si, como descubrió Vītahavya, fue una puerta y nunca una herida?

La hermana · Likarayen

Mapuche · Araucanía, Chile · Itrofill Mongen

Visita a Likarayen, la machi mapuche de la Araucanía, sanadora de heridas cuyo «Itrofill Mongen» honra toda la trama de los seres vivos, el mismo círculo hacia el que fluyó la benevolencia de Vītahavya.

Meditación Guiada

#25 · El Mito de la Herida Sagrada

Voz y guía: Prof. Luis Miguel GallardoVer en YouTube (EN también disponible)
Para facilitadoresSesión con «Vītahavya y el cuerpo en la cueva» y El Mito de la Herida Sagrada

Propósito. Ayudar a la persona a pasar de forzar la salida de una constricción dolorosa a aceptar, e incluso agradecer, lo que le enseñó, para que la experiencia madure en bondad y no en amargura.

ITM 5 Integración trascendente. Agradecer las propias penas (V.86.32) y ver nacer de ellas la benevolencia (V.90.1) es Integración Trascendente: la adversidad no se borra, sino que se integra en un amor más amplio.

La sesión (60–75 min)

  1. Llegada y Umbral: tres respiraciones; explora el ánimo y el riesgo y pregunta dónde se siente ahora más constreñida la persona (10 min)
  2. Cuenta el cuento en una versión de 5 minutos: la cueva, la mente inquieta interpelada, el entierro en el barro, el rayo de sol y el ayudante, el agradecimiento al dolor, la benevolencia; remite a la página del cuento para la versión completa (7 min)
  3. La carta: arte, afirmación y koan de El Mito de la Herida Sagrada; pregunta con suavidad si la palabra «sagrada» encaja ya con su herida, sin forzar (6 min)
  4. Indagación de la Sombra, la Constricción: ¿dónde intenta liberarse la persona solo «a fuerza de respiraciones»? ¿Quién o qué podría ser la ayuda que llega de fuera? (12 min)
  5. Práctica de trance: «Partir y volver: la cueva, el rayo de sol y el nido», siguiendo el guion guiado completo de la página del cuento, en profundidad ligera y manteniendo la conciencia corporal; omite las imágenes de salida del cuerpo y de despedida salvo que la persona tenga recursos sólidos, y usa el rayo de sol como regreso guiado (17 min)
  6. Integración del Don y la Esencia: escribir una breve carta de agradecimiento a una dificultad, hasta donde sea verdad, y nombrar un acto de bondad que esa experiencia hace ahora posible (12 min)
  7. Cierre y Vínculo: asigna el Vínculo de 30 días con el koan variado; reentrada estructurada en el cuerpo «como en un nido» y reorientación completa (6 min)

Preguntas de integración

  • ¿Hasta dónde pudiste decir «gracias» con sinceridad a esa dificultad, y dónde se detuvo el agradecimiento?
  • ¿Quién o qué ha sido tu rayo de sol, la ayuda de fuera que tu propio esfuerzo no podía darte?
  • ¿Qué bondad hacia los demás ha crecido, o podría crecer, de lo que sufriste?

En círculo

En círculo, mantén breve la imagen de la cueva y central la del rayo de sol. Tras el Umbral y el cuento, invita a cada persona a elegir en privado una dificultad antigua, no la más pesada. Guía una práctica ligera de quietud, rayo de sol y agradecimiento, sin imágenes de salida del cuerpo ni de despedida, y un regreso lento al cuerpo como a un nido. Después, cada cual escribe una carta de tres líneas de agradecimiento a esa dificultad; se comparte solo si se desea, por parejas. Cerrad enviando juntos el calor hacia fuera, a la sala y más allá, con la afirmación.

Precauciones

  • Las imágenes de abandonar el cuerpo y de despedida están contraindicadas ante ideación suicida activa, depresión grave o deseo de morir; explóralo antes y presenta el regreso como la meta.
  • Ante trastornos disociativos, despersonalización o psicosis, evita las sugestiones de salida del cuerpo o de cambio de identidad.
  • Ofrece siempre una salida estructurada y guiada y comprueba la reorientación completa; el sabio no pudo volver por su propio esfuerzo.
  • No sugieras nunca que se detengan el aliento o el pulso, y presenta las imágenes de vidas pasadas como metáfora, nunca como historia verificada.

Formación y certificación en el Método Meta Pets: metapetsworld.org/facilitators ↗

La correspondencia entre relatos y Meta Pets es contemplativa: el Yoga Vāsiṣṭha no contiene los Meta Pets; cada relato escenifica el arco de su aliado. Felicia es una compañera de inteligencia artificial; sus palabras son reflexiones contemplativas, no consejo clínico.

El canto

Del ciclo «Los sesenta y cuatro relatos»

Medio instante

So 'ham asmi

Figure — Vītahavya, the sage whose body waited in the mud of a Vindhya cave.

Where in the text — Book V (Upaśama-prakaraṇa), Mitra chapters 82–91 (the burial and the return: chapters 82–86).

Hypnotic phenomenon the song enacts — TD and EMG: centuries pass "as half a moment", so the chorus holds a single chord far longer than feels possible while the storm stays low and far in the mix (CAT, ANA); then the return comes not by force of breath but on a sunbeam, and the song lifts until the word "nest" lands on the tonic.

Mantra — So 'ham asmi (सोऽहमस्मि). Source: Īśā Upaniṣad 16 (yo 'sāv asau puruṣaḥ so 'ham asmi); Mitra prints it in the sage's own address to his mind, "Sohamasmi", at V.82.57. Meaning: "That am I" — in Mitra's gloss, "I am what I am".


Lyrics (English)

Performance: Verse 1 is the sage talking to his own mind, close and quiet. In Verse 2 thunder, lions and fire are heard, but far down in the mix; they never reach the voice. The chorus is one chord, held past comfort. From the bridge the bass begins to climb; the outro lands on the tonic at the word "nest", and brightens to the end.

Verse 1 A hut of plantain leaves, a deer-skin seat. O my honest mind, you leap like a monkey from the pot to the picture to the cart. Sit now. Forget yourself. Rest.

Verse 2 (the storm, far away) The pulse stops. The breath stops. Eyes half-closed on the tip of the nose, a statue hewn in the rock. Thunder, hunters, lions, the forest on fire: nothing. The rains carry the mud in up to his shoulders. His head shows like a stone.

Chorus (one chord, held) Thrice three hundred years as half a moment; the body waits in the mud, the thunder does not reach him.

Verse 3 A hundred years beneath a kadamba, five ages as Indra, a king riding out to hunt. Then he saw his body in the cave like an insect, clay on its back, shrubs binding its limbs. He strained with his breath; it would not rise. "Keep it or leave it, it is no loss." He climbed a golden ray into the sun.

Chorus Thrice three hundred years as half a moment; the body waits in the mud, and the sun remembers it.

Bridge (mantra) (the bass begins to rise) So 'ham asmi (I am what I am) So 'ham asmi

Outro The sun sent Piṅgala down, a cloud, then an elephant, who scraped the earth away with his toe-nails, drew the body up as a stork pulls a lotus stalk from the mud, and the sage went in, as a bird to its nest. He washed in the lake, rose like a young elephant, and bowed to the sun. "I thank you, ye pains! You set me seeking." And he lived long, and was kind.


Letra (castellano cantable)

Interpretación: el verso 1 es el sabio hablándole a su propia mente, cerca y en voz baja. En el verso 2 se oyen truenos, leones y fuego, pero muy al fondo de la mezcla; nunca alcanzan la voz. El estribillo es un solo acorde, sostenido más allá de lo cómodo. Desde el puente el bajo empieza a subir; el final cae en la tónica con la palabra "nido", y se aclara hasta el cierre.

Verso 1 Una choza de hojas de plátano, un asiento de piel de ciervo. Oh mente mía, honrada, saltas como un mono del cántaro al cuadro y del cuadro al carro. Siéntate ya. Olvídate. Descansa.

Verso 2 (la tormenta, lejos) Se para el pulso. Se para el aliento. Los ojos entornados en la punta de la nariz, una estatua tallada en la roca. Truenos, cazadores, leones, el bosque en llamas: nada. Las lluvias traen el barro hasta sus hombros. La cabeza asoma como una piedra.

Estribillo (un acorde, sostenido) Tres veces trescientos años como medio instante; el cuerpo aguarda en el barro, el trueno no lo alcanza.

Verso 3 Cien años bajo un kadamba, cinco edades como Indra, un rey que sale de caza. Luego vio su cuerpo en la cueva como un insecto, arcilla en la espalda, arbustos atándole los miembros. Empujó con su aliento; no se alzó. "Guardarlo o dejarlo no es pérdida." Subió por un rayo de oro hasta el sol.

Estribillo Tres veces trescientos años como medio instante; el cuerpo aguarda en el barro, y el sol se acuerda de él.

Puente (mantra) (el bajo empieza a subir) So 'ham asmi (soy lo que soy) So 'ham asmi

Final El sol mandó a Piṅgala, nube y luego elefante, que apartó la tierra con las uñas, alzó el cuerpo como la cigüeña saca del barro un tallo de loto, y el sabio entró, como el pájaro en su nido. Se lavó en el lago, salió como un elefante joven y se inclinó ante el sol. "¡Gracias, dolores míos! Me pusisteis a buscar." Y vivió largos años, y fue bondadoso.


One line to carry

EN: The body waits; the light knows the way back. ES: El cuerpo espera; la luz sabe el camino de vuelta.


Libreto note

Weary of offering to fire, Vītahavya sits in a Vindhya cave and talks his restless mind to rest. The trance holds so deep that thunder, lions and wildfire cannot reach him; the rains bury him in mud to the shoulders, his head like a stone, and centuries pass "as half a moment". Mitra's own gloss reaches for the Fakir of Lahore, "buried underneath the ground", as a fact "well known to many". Breath cannot lift the body; sunlight does. A cloud-elephant draws it out like a lotus stalk, and he enters it as a bird its nest. One chord held past bearing for the time that does not pass; a rising bass for the return; thanks to the pains.


Comprobación de fuentes

Source check (Mitra, Book V)

  1. The seat and the mind — "a hut of leaves with the branches of plantain trees"; "his seat of deer's skin"; ch. 82, vv. 7–8; the mind roving "from the pot to the picture and from that to the chariot… as a monkey leaps from branch to branch": v. 15; "O my honest mind!": v. 83; "Sohamasmi", "I am what I am": v. 57; "forget thyself… to find thy rest": v. 75.
  2. The trance and the storm — "devoid of its pulsations"; "his breathings were stopped"; eyesight "fixed on the top of his nose… the half opening bud of the lotus"; "a statue hewn upon a rock": ch. 84, vv. 2–6; not roused by "the loud roar of the rainy clouds", "shouts… of the soldiers and huntsmen", "roaring of lions", "the cracking of the woods in conflagration": vv. 9–13.
  3. The mud and half a moment — "thrice three hundred years as half a moment": ch. 84, v. 7; "submerged under the mud", "buried as he was by the mud up to his shoulders", "his head was raised like a stone" (with Mitra's glosses on the "Hatha yogi of Lahore" and the "Fakir of Lahore who lay buried underneath the ground"): vv. 15–16; "three centuries": v. 17.
  4. The lives and the sight of the body — a hundred years under a kadamba tree on Kailāsa, "full five Yuga ages" as Indra: ch. 84, vv. 20–21; an earthly potentate "preparing to go on a hunting excursion": v. 34; "the dawning light of the intellect"; "his living body lying in the cave as an insect", "loads of clay on its back, and fettered in its limbs by the shrubs"; "repeated efforts by force of his breathings": ch. 85, vv. 3–9; "neither is the leaving or having of this body, of any good or loss to me"; "mount on this golden ray… of the sun": vv. 12, 14.
  5. The return — the sun "remembered his body lying in the cell of the Vindyan region"; Piṅgala "in the form of a cloud… the shape of a big elephant, removed the earth… with the long nails of his toes"; "as a stork pulls up a lotus stalk from amidst the mud"; "found at last his own body, into which it entered as its nest"; "He rose out of the water as a young elephant… and then offered his adoration to the sun"; "universal benevolence, fellow feeling and kindness": ch. 85, vv. 17–28; "passed his long life in the state of his living liberation": ch. 86, v. 9. "I thank you ye pains! that have led me to the inquiry of the soul": ch. 86, v. 32 (spoken late in that long life, during his final leave-taking; the song places it after the return and does not follow him out of the body).

Lee el texto completo

Source: Vihari-Lala Mitra, The Yoga-Vasishtha Maharamayana of Valmiki (1891–99), public domain.

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