Felices e Infelices
Las emociones humanas son una mezcla caótica de pensamientos y sentimientos enredados, (im)puros, profundos y a menudo contradictorios, como todo lo demás en nuestras vidas. Según

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Las emociones humanas son una mezcla caótica de pensamientos y sentimientos enredados, (im)puros, profundos y a menudo contradictorios, como todo lo demás en nuestras vidas. Según una investigación, las emociones y efectos positivos y negativos pueden coexistir en nuestro cerebro de forma relativamente independiente entre sí. Esta investigación nos indica que el hemisferio derecho procesa preferentemente las emociones negativas, mientras que las emociones positivas son gestionadas por el lado izquierdo del cerebro.
Vale la pena saber que, biológicamente hablando, los seres humanos no están diseñados para ser felices. Suena increíble, ¿verdad? Sin embargo, es cierto. Los humanos están diseñados para sobrevivir y reproducirse, no para ser felices. Estas son, sin duda, tareas desafiantes. Los humanos están hechos para luchar, combatir y esforzarse, buscar seguridad y gratificación, repeler amenazas y evitar salir heridos. No obstante, esto no nos impide querer ser felices.
La felicidad suele situarse en la cima de las metas personales, muy por encima de los logros materiales. Incluso de niños, lo que más deseamos es escuchar historias que terminen con un "fueron felices para siempre". Al mismo tiempo, la felicidad suele ser esquiva y difícil de alcanzar, por lo que tendemos a cuestionar si alguna vez seremos felices. La respuesta depende de lo que entendamos por felicidad.
¿Estamos destinados a ser positivos todo el tiempo? Pues no. Pero ¿estamos destinados a vivir vidas significativas? Ciertamente sí. Aunque esta investigación muestra que las probabilidades pueden no estar a nuestro favor, eso no significa que no debamos esforzarnos por vivir vidas plenas y con propósito. Como ocurre con todo lo demás, la felicidad requiere un esfuerzo continuo.
Dos enfoques de la felicidad
Existen dos enfoques generales para alcanzar la felicidad: un enfoque hedónico, orientado al placer, y uno eudaimónico, orientado a la autorrealización. Uno promueve la idea de ser feliz cuando nos sentimos felices. El otro explica que no tienes que sentirte feliz para ser verdaderamente feliz.
En cuanto al enfoque hedónico, las cosas son bastante obvias. Este enfoque se caracteriza por la búsqueda del placer y la evitación o minimización del sufrimiento. Pero, si la felicidad significa perseguir emociones positivas y evitar las negativas, estamos condenados a perseguirlas para siempre. Recuerda, la evolución nos ha moldeado de esta manera.
No es normal ni posible sentir solo emociones positivas, ni tampoco es necesario. Las emociones negativas desempeñan funciones vitales en nuestras vidas, y eliminarlas puede hacernos más daño que bien.
Por otro lado, el enfoque eudaimónico de la felicidad tiene menos que ver con sentirse bien y más con tratar de SER bueno. Citando a los investigadores Richard M. Ryan y Edward L. Deci: “El bienestar no es tanto el resultado o estado final, sino más bien un proceso de cumplir o realizar el propio 'daimon' o verdadera naturaleza; es decir, de cumplir con los potenciales virtuosos y vivir como uno estaba inherentemente destinado a vivir”.
Esto puede sonar desalentador porque la mayoría de nosotros estamos concentrados en cumplir con nuestras obligaciones diarias en lugar de pensar en nuestro potencial virtuoso. ¡Pero aquí reside la maravilla de una vida con sentido! Como dice el famoso psicólogo David Feldman: “Las formas más satisfactorias de significado pueden florecer no cuando las perseguimos directamente, sino cuando, en su lugar, buscamos el amor, la belleza y la justicia”.
El secreto para una vida feliz y significativa es recordarnos cada día hacer lo correcto, amar, ayudar a los demás y buscar diferentes experiencias mientras aprendemos de las negativas. El enfoque eudaimónico de la felicidad nos enseña esta regla fundamental: la felicidad no es una meta, sino una forma de vida.
Leer la parte 3 de la serie – Encontrando la felicidad en tiempos difíciles


