Paz Fundamental: Uniendo la ciencia y la espiritualidad para avanzar en una agenda global por la paz
Hoy, con la publicación de nuestra revisión integradora en Behavioral Sciences, mi coautor el Dr. Saamdu Chetri y yo ofrecemos lo que espero sea un paso significativo

De un vistazo
Resumen asistido por IA
Cómo un nuevo marco revisado por pares está trazando el camino desde los mecanismos neuronales hasta el florecimiento humano
Por Luis Miguel Gallardo
Escuela Yogananda de Espiritualidad y Felicidad, Universidad Shoolini
— Publicado en Behavioral Sciences (MDPI), Vol. 16, No. 3, 2026. DOI: 10.3390/bs16030395
Durante la mayor parte de mi vida profesional, he vivido en la intersección de dos mundos que con demasiada frecuencia se mantienen separados: el rigor empírico de la neurociencia y la profundidad experiencial de la práctica espiritual. Como profesor e investigador en la Escuela Yogananda de Espiritualidad y Felicidad de la Universidad Shoolini, y como alguien cuya trayectoria personal ha sido moldeada tanto por las tradiciones contemplativas como por la ciencia clínica, he creído durante mucho tiempo que la separación entre estos dominios es artificial. La mente no respeta las fronteras que trazamos entre nuestros departamentos académicos.
Hoy, con la publicación de nuestra revisión integradora en Behavioral Sciences, mi coautor el Dr. Saamdu Chetri y yo ofrecemos lo que espero sea un paso significativo para cerrar esa brecha. Nuestro artículo, "La hipnosis como mecanismo de regulación emocional e integración del ser", introduce un modelo mecanicista formal sobre cómo los estados hipnóticos reorganizan las redes a gran escala del cerebro para producir lo que llamamos Paz Fundamental: un constructo que creo tiene el potencial de remodelar nuestra forma de pensar sobre el bienestar humano, la intervención clínica y, en última instancia, la búsqueda de la paz misma.
¿Qué es la Paz Fundamental?
La Paz Fundamental no es un eslogan ni una aspiración. Es un estado neuro-experiencial operativizado con precisión, uno que podemos estudiar, medir y cultivar. Al desarrollar este constructo, quise articular algo que los practicantes contemplativos han descrito durante milenios pero que a la ciencia le ha costado capturar: una cualidad del ser que es estable pero flexible, serena pero plenamente comprometida con la vida.
Definimos la Paz Fundamental a través de cuatro componentes principales. El primero es el control atencional flexible sin supresión esforzada: la capacidad de dirigir la propia conciencia con una cualidad de facilidad en lugar de tensión. El segundo es la coherencia emocional entre los estados del ser: un sentido de continuidad interna incluso cuando las emociones cambian, donde nada en la experiencia de uno se siente disociado o fragmentado. El tercero es la reducción de la rigidez autorreferencial: la liberación de los bucles repetitivos y rumiativos de autocrítica y preocupación que tantas personas cargan como un zumbido constante de fondo. Y el cuarto es la autoconciencia compasiva: la capacidad de observar la propia experiencia con genuina amabilidad, no como una técnica sino como una expresión natural de una mente asentada.
Lo que distingue a la Paz Fundamental de constructos relacionados como el mindfulness, la ecuanimidad, el flujo (flow) o el bienestar psicológico es su énfasis en la capacidad regulatoria integrada. El mindfulness se centra en la conciencia del momento presente. La ecuanimidad enfatiza la neutralidad afectiva. El flujo está ligado a una actividad desafiante. El bienestar es un juicio evaluativo amplio. La Paz Fundamental, por el contrario, trata sobre la capacidad dinámica de permanecer integrado bajo condiciones cambiantes: sostener la complejidad sin colapsar en la fragmentación. Es, en cierto sentido, aquello hacia lo que apuntan todos estos otros estados cuando funcionan de la mejor manera.
La neurociencia detrás del modelo
El núcleo mecanicista de nuestro marco reside en cómo la inducción hipnótica reorganiza tres redes cerebrales principales: la red neuronal por defecto (DMN), la red de control ejecutivo (ECN) y la red de saliencia (SaN). Estas redes gobiernan nuestro pensamiento autorreferencial, nuestra atención dirigida a objetivos y nuestra capacidad para detectar lo que importa en cualquier momento dado. En la vida despierta ordinaria, estas redes interactúan en patrones característicos; patrones que, cuando son rígidos o están desregulados, pueden producir rumiación, fragmentación emocional y el procesamiento defensivo del yo que mantiene a tantas personas atrapadas en el sufrimiento.
Lo que demuestra nuestra revisión es que los estados hipnóticos reducen consistentemente la actividad en la red neuronal por defecto —particularmente en la corteza cingulada posterior y la corteza prefrontal medial— mientras mejoran el acoplamiento entre las redes de control ejecutivo y de saliencia. Este no es un hallazgo trivial. Significa que durante la hipnosis, el cerebro afloja temporalmente su control sobre los patrones autorreferenciales habituales y entra en una configuración donde la atención se vuelve tanto enfocada como flexible, donde el procesamiento emocional y el control ejecutivo pueden operar en coordinación en lugar de oposición.
Proponemos que esta reorganización de la red se desarrolla a través de una cascada de tres fases. Primero, la inducción hipnótica produce cambios coordinados en la actividad y conectividad de la red. Segundo, esta reconfiguración permite una reorganización cognitiva y afectiva: reducción de la rumiación, mejora de la flexibilidad emocional y mayor acceso a experiencias disociadas o compartimentadas. Tercero, esta reorganización da lugar a las cualidades experienciales de la Paz Fundamental: atención sin esfuerzo, coherencia emocional, flexibilidad autorreferencial y autoconciencia compasiva.
Lo que hace que este modelo sea poderoso es que cada vía desde el cambio neuronal hasta el resultado experiencial está especificada con la claridad suficiente para ser probada y potencialmente refutada. Hemos planteado seis predicciones formales que pueden ser evaluadas a través de neuroimágenes, evaluaciones conductuales y estudios de resultados clínicos. Esta no es una teoría que se refugia en la vaguedad. Invita al escrutinio riguroso.
Donde la ciencia se encuentra con la espiritualidad
Quiero ser sincero sobre algo que muchos investigadores en este campo evitan decir directamente: el estado experiencial que describimos como Paz Fundamental es uno al que las tradiciones contemplativas han señalado durante miles de años. La "alerta relajada" de la práctica yóguica, la "conciencia sin elección" descrita en la psicología budista, la "paz que sobrepasa todo entendimiento" en la tradición contemplativa cristiana; estas no son meramente metáforas poéticas. Son informes de una capacidad humana genuina, una que nuestra neurociencia está comenzando a mapear.
Mi posición en la Escuela Yogananda de Espiritualidad y Felicidad no es incidental a este trabajo. Es el terreno desde el cual crece. Paramahansa Yogananda enseñó que las verdades más profundas de la experiencia espiritual eventualmente serían confirmadas por la investigación científica. Creo que estamos viviendo en la era en que esa confirmación se está volviendo posible, no mediante la reducción de la experiencia espiritual a la actividad neuronal, sino demostrando que los estados descritos por los maestros contemplativos corresponden a configuraciones específicas, medibles y reproducibles de la función cerebral.
Este puente es importante porque abre puertas en ambas direcciones. Para la comunidad científica, proporciona marcos rigurosos para estudiar estados que a menudo han sido descartados como subjetivos o imposibles de medir. Para los practicantes contemplativos y las comunidades espirituales, ofrece el lenguaje y la evidencia necesarios para interactuar con los sistemas de salud, las instituciones educativas y los responsables de políticas. Y para las personas comunes que sufren —por traumas, ansiedad, desregulación emocional o simplemente el ruido implacable de un yo que no se calla— señala hacia intervenciones fundamentadas tanto en la sabiduría antigua como en la evidencia moderna.
El camino por delante: De la publicación al impacto global
Con este modelo ahora publicado en la literatura revisada por pares, comienza el verdadero trabajo. Veo el camino a seguir organizado en torno a varias prioridades interconectadas.
Desarrollar y validar la Escala de Paz Fundamental. Nuestro artículo propone un marco de medición multinivel, pero necesitamos un instrumento de autoinforme validado que capture los cuatro componentes de la Paz Fundamental con propiedades psicométricas demostradas. Esta es mi prioridad de investigación más inmediata. Una medida confiable permitirá que investigadores de cualquier parte del mundo estudien la Paz Fundamental, la comparen entre poblaciones y sigan su desarrollo a través de intervenciones. Ya estoy en conversaciones con colegas sobre el proceso de generación de reactivos y pruebas piloto.
Realizar estudios de neuroimagen a gran escala. La literatura de neuroimagen existente sobre la hipnosis es prometedora pero limitada por tamaños de muestra pequeños, un problema con el que el campo en su conjunto está lidiando. Estoy comprometido a buscar colaboraciones en múltiples centros que puedan alcanzar el poder estadístico necesario para la reproducción.


